
Los dieciséis estudiantes que lograron los mejores promedios posan junto al Dr. Juan Carlos Luque Suárez (noveno de izq. a der.), decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, junto a la Dra. Sandra Rodríguez Martín, vicedecana, acompañados por las doctoras Alexandra Rojas Ávila, directora del programa de Medicina, y Sandra Milena Carvajal, directora del Curso Premédico.
Se esperaba una tarde maravillosa. Habían transcurrido quince semanas desde el inicio del Curso Premédico de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, que había convocado a más de mil aspirantes a la formación clínica en todo el país.
A partir de las 12 m. de ese 14 de mayo fueron llegando paulatinamente al auditorio Jorge Esguerra López, del Hospital Militar Central, los familiares de los 150 estudiantes que culminaron el currículo, para presenciar la ceremonia de clausura de la cohorte 2025-1 de este programa académico de la Universidad Militar Nueva Granada.
El orden del día se desarrollaba como estaba previsto. Desde la 1 p. m. se escuchó al maestro de ceremonias, que pedía hacer silencio. El Dr. Juan Carlos Luque Suárez, decano de la Facultad, y la Dra. Sandra Milena Carvajal, directora del curso, se veían inmóviles en la mesa principal de la tarima. En sus manos, hojas de papel con listas impresas; sobre la mesa, los certificados con los nombres de los graduados.
Sonó el himno nacional. Se realizó un minuto de silencio en honor a los militares y policías caídos en combate. En la primera intervención de la tarde ante el público, la Dra. Carvajal definió a los graduandos como persistentes y disciplinados.

Alumno recibe su diploma después de culminar con éxito el Curso Premédico.
Uno a uno, los 150 estudiantes fueron llamados para que subieran al escenario y recibieran el título de manos del decano, de la directora del curso y, también, de las doctoras Sandra Rodríguez Martin, vicedecana de la Facultad, y Alexandra Rojas Ávila, directora del programa de Medicina. No cesaban los aplausos ni las sonrisas.
La mayoría de los asistentes, incluso los mismos estudiantes, ignoraban totalmente el promedio académico logrado. Sin embargo, en su cara se evidenciaba la incertidumbre derivada de no saber quiénes de ellos, allí sentados, se encontraban entre los mejores dieciséis promedios superiores a 4.0.

Estudiantes expectantes del Curso Premédico durante la lectura, por parte del decano, del listado de los dieciséis mejores promedios.
A la 1:49 p. m., el decano Luque caminó hacia el atril con las hojas blancas en su mano; en ellas, los nombres de todos los alumnos, entre los que se encontraban los graduados que obtuvieron los dieciséis mejores promedios académicos.

Durante la ceremonia de clausura del Curso Premédico, más de trescientos espectadores, entre familias y estudiantes, en total silencio, en el auditorio Jorge Esguerra López, del Hospital Militar Central.
Un silencio general se apoderó del recinto; al mismo tiempo, el rostro de los estudiantes y los espectadores reflejaba asombro al observar al catedrático, pues se trataba del momento más importante y álgido de la tarde: el decano leería los dieciséis mejores promedios, que les valdrían a quienes los obtuvieron un cupo directo en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud para continuar su formación profesional como médicos. Era el resultado de meses enteros de madrugadas, trasnochos y muchos esfuerzos; no obstante, solo había ese número de cupos.

Laura Ximena García Caro (der.), primer puesto dentro de los dieciséis mejores promedios. Paula Tatiana Piñeros Garzón camina para ubicarse en el segundo puesto, minutos después de ser nombrada.
«Primer puesto», dijo el decano, que se tomó un breve momento para mencionar el nombre de la primera estudiante, Laura Ximena García Caro. Gritos y aplausos la acogieron mientras corría a la parte alta del salón. «Segundo puesto, Paula Tatiana Piñeros Garzón». Y así sucesivamente fue nombrando a los poseedores de los mejores promedios: «Decimoquinto puesto, Danna Catalina Chaparro Figueroa».

El decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud llama al escenario a Danna Catalina Chaparro Figueroa, quien ocupó el decimoquinto puesto.
A las 2:10 p. m., con la mención del decimosexto puesto, terminó la espera para los familiares y los otros 134 estudiantes que ansiosos aguardaron hasta el último momento para escuchar su nombre. Mariana Sofía Contreras Rueda cerró el listado de los seleccionados. Lo último que se escuchó en el altoparlante fue la voz del decano: «Gracias por su asistencia».

Junto a sus padres, estudiante seleccionada después de recibir la mención que la hace parte de los dieciséis mejores promedios.
En ese instante, los gritos y los aplausos fueron desplazados por un murmullo que envolvió el auditorio, mientras algunos espectadores desalojaban el recinto. Por un lado, familias abrazando y admirando a los ganadores por conseguir estar entre los dieciséis mejores, con el esfuerzo y la demostración de disciplina, liderazgo e inteligencia emocional como pilares que los impulsaron para el triunfo. Por otro, voces de consuelo y motivación para quienes a pesar de su entrega no lograron la meta, pero demostraron su amor por la medicina y la familia.